Son las 11 pm y aquí me tengo delante de mi espejo con el mejor de mis trajes un maletín lleno de dinero y con ganas de ganar mucho dinero. Próxima parada Casino Monte Picayo.
Cojo mi BMW alquilado previamente para crear una buena imagen de mi, junto con el mejor de mis trajes como ya he mencionado, una sonrisa picara, una barba recortada a la perfección, unos zapatos que con suerte espero no tener que empeñar para seguir jugando, y me dirijo al casino más grande de
Es una noche lluviosa con lo cual no puedo exprimir al máximo el potencial del coche, una pena pero si lo de esta noche sale bien, este coche no será el último que coja.
Llegamos en apenas una hora las 0:00 una excelente hora para cambiar mi dinero por fichas buscar la mesa de Poker y demostrar que todas las partidas ganadas en las timbas ilegales de mi barrio no ha sido solo cuestión de suerte.
Empieza la partida pido un Martini, me lo sirven con la típica olivita de los anuncios, pego un trago y el crupier se dirige a mi
- Va a jugar el señor o espera a la ciega grande
Pienso para mi (¿ciega grande?)
- No no, apostare.
-Muy bien la puja mínima son 60 euros
Pongo las fichas sobre la mesa y el crupier empieza a repartir, en la mesa hay 3 jugadores más, el típico magnate de Texas con su traje blanco y su gran sombrero, le falta el látigo. No será problema es el inconfundible jugador que va más por las chicas y a pasar la noche.
En frente mía se encuentra una dama de unos 50 años llena de joyas, que seguramente valgan más que mi verdadero coche, y con más ganas de tomarse unas cuantas copas y ver si caza a algún joven ejecutivo.
Y llegamos al que pueda ser, uno de mis más directos rivales, un hombre con gafas de sol, y un traje totalmente negro, no quiere mostrar mucho sus cartas, es muy reservado. Es la típica persona que consigue ponerme nervioso.
Bueno es hora de jugar, al fin y al cabo el Poker es cuestión de matemática y de tener algo de suerte.
Valla parece que la segunda de estas variables no me acompaña en esta primera mano, bueno da igual no afecta a mi estilo de juego, no amigos no os lo voy a desvelar todavía no, y si algún día juego contra vosotros.
Tras unas cuantas manos, llevo perdidos unos 500 euros, todo entra dentro de mis planes, apostar fuerte siempre, y luego dejar la partida, así se piensan que vas siempre de farol. Y cuando tienes una mano buena de verdad ir subiendo poco a poco, como si no fuera contigo la cosa, que parece que ves la apuesta, como no muy seguro de tu mano, pero si convencido de tener posibilidades de ganar.
Y Zas!!! Resulto, en una partida he ganado algo más de dos mil euros, como no podía ser de otra manera, es otra de las variables que se me había olvidado mencionar, la psicología.
Sigo jugando unas manos más incluso ganando unos cuantos euros más, ya llevo cerca de los tres mil euros ganados, es hora de de acabar, esta gente ya sabe cual es mi estilo de juego.
Juego un par de manos más las pierdo y decido retirarme, me voy despidiéndome de cada uno de los jugadores de la mesa. Al cowboy con un gesto de sombrero ficticio, a la señora haciéndole una reverencia, y al señor de oscuro dándole un firme apretón de manos.
A la salida le pido al aparca coches que traiga mi BMW, al subirme en él me encuentro un sobre en el asiento del copiloto. Lo cojo lo abro y pone:
Has jugado bien, es una pena que te hallas retirado tan pronto, ahora empezaba lo bueno.
Son las 4 de la mañana y tengo sueño, al fin a parado de llover y aunque el asfalto esta aún algo mojado, decido experimentar lo que es la velocidad, llego a valencia por la ronda norte y pongo el coche a algo más de
Pero en mi cabeza retumba ese mensaje que alguien me dejo. Tendré que volver.
saluDOS y espero que os guste.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Una noche en el casino
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
oh my god! estás hecho un vividoR!
hay asesinatos? :)
Que sepas que en unos cuantos capítulos tengo para tí una sorpresa en misterios y pesadillas: el homenaje que te mereces.
Bea
Publicar un comentario