lunes, 4 de mayo de 2009

La gente pasa

Estoy sentado en un banco de la estación. Son las 9:30 de la mañana y pese a lo que deberia de ser no tengo sueño. La noche anterior fue larga y divertida.

Con apenas 3 horas dormidas a mis espaldas, me concentro en como la gente pasa.
Los ahí que van disfrutando de todo, de la arquitectura de la estación, parandose y haciendo fotos.

Luego estan los que llegan corriendo arrastrando una maleta de ruedas por que no llegan al tren.

Gente que simplemente esta esperando a lo que quizás sea el amor de su vida, y quizás incluso no lo sepan.

Gente trabajando o haciendo como que trabajan, al fin y al cabo tan importante es trabajar como aparentar que se trabaja. Una persona no puede rendir toda una jornada laboral al 100% somos humanos y como tales necesitamos liberar nuestra mente de vez en cuando.

Me quedo absorto por un momento no me percato de nada, ni de la gente ni de lo que me rodea, me he quedado mirando a ese enorme reloj de la estación del norte, viendo como dos cintas enormes lo tachan, indicando que no funciona. Me doy cuenta que soy como ese reloj.

Estoy en un sitio grande la estación-el mundo, la gente pasa delante de mi, yo los veo, los he visto y en muchas ocasiones he ayudado en algo.
Otras les habre dicho la verdad diciendoles que han llegado tarde y que su tren ha
salido ya, le habre jodido.

Pero ahora algo falla en mi, me han puesto dos aspas indicando que algo falla que algo va mal, ya no funciona algo.

De repente la cara de una niña con una bolsa de patatas me saca de mi empanamiento, por un momento he deseado que alguien llegase a ese reloj y lo arreglase.
La niña me mira con su mirada inocente y mira su bolsa de patatas, sonrie, yo le hago un gesto con la mano como diciendo: Ala que rico!!!, sigue riendo.

Y entonces me doy cuenta de que aunque ese reloj este roto, aunque ya no sirva para lo que un día fue inventado, aún puede dar algo, es bonito, y esta ahí siempre, siempre puedes pararte a mirarlo y pensar.

La niña se sienta a mi lado en el banco junto a su madre, y empieza a comer sus ricas patatas.

Es hora de hacer algo, es hora y esa hora la marca el reloj averiado.

saluDOS

2 comentarios:

Bettie dijo...

Y nunca lo olvides!! Hasta un reloj averiado tiene razón dos veces al día!

Salt dijo...

Me encanta sentarme en una estación/aeropuerto a ver pasar la gente. Las prisas, las despedidas, los reencuentros... ainsss... Si por algo estudio yo turismo, leñe!!

Saludetes!