lunes, 13 de julio de 2009

Jaque Mate

Jaque Mate

3 comentarios:

Mirna dijo...

Yo nunca tuve la paciencia suficiente para jugar al ajedrez. Mi abuelo me enseñó los movimientos de las ¿Fichas?, y siempre se dejaba ganar.

Pero se fue antes de que lograse interesarme por el ajedrez del todo.

No puedo evitar recordar con melancolía resignada anhelante aquellas partidas en verano, en las que siempre ganaba yo y me llevaba un premio...
Los únicos momentos en los que se podía estar con mi abuelo, su mayor afición... Ya que por lo general era bastante huraño y arisco.
Desde Marte
Mirna

PETER dijo...

Sabes que es uno de mis grandes defectos. Tiendo a creerme más listo que los demás. Casi siempre porque es verdad (para qué negarlo) pero siempre recordaré el enorme baño de humildad que supuso que mi primo pequeño me pegara varias palizas seguidas jugando al ajedrez.

Mi primo pequeño, al que su hermano y yo descartábamos de nuestros planes siniestros porque no era más que un mocoso enganchado a Oliver y Benji.

Mi primo pequeño que fue capaz de decirme "eres un impaciente" o "piensa antes de mover" "piensa en las consecuencias futuras de cada movimiento". Palabras de sabio canoso, dichas por un pequeñajo mientras se enroscaba un bocata de pan aceite y sal.

Y no creas que esas palabras cayeron en el olvido: MOCOSO

Bettie dijo...

Yo soy un petardo al ajedrez, no tengo técnica ni paciencia, y soy incapaz de ver más allá de la jugada que estoy haciendo, y muchas veces ni eso...u.u' un desastre


Precioso el escrito.