Una hora más, de un viernes cualquiera.
Quizás debiera estar de fiesta, apunto de cerrar la flama, o camino de mi coche, para llegar a mi casa, escuchando mi canción de retorno, y esquivando coches como a mi me gusta hacer en la noche.
Algunos me dirán que sosiegue, yo digo que controlo, unos dirán que vaya con cuidado, yo digo, ya lo hago.
¿Que que echo en falta? Pues echar echo en falta, ya no el salir, si no el conducir, el tomarme esa cerveza con los amigos, comentar las cosas que han pasado en la semana.
Echo en falta el conducir, de una manera que nunca pensé que echaría en falta. Las cosas son como vienen, y vienen como son. Yo que nunca me imagine como un loco al volante, como una persona que disfrutase conduciendo, lo hago. Me encanta coger mi coche y perderme. Simplemente, mi coche, mi música yo y la carretera.
Pero bueno, ahora si que si, cada día que pasa estoy un paso más cerca del verdadero final, ese final apoteósico que todos sabéis como va a acabar, el día que ponga un gran punto y final a esta etapa de mi vida, que sin lugar a dudas, y salvo algunos pequeños detalles, quiero enterrar en un hueco de mi memoria, y no volver a recordarlo.
¿No sabéis como acabara esto? Deberíais, será con una de las crónicas que más a gusto escriba, la de mi regreso a los terrenos de juego, por que oohhh, si echo de menos conducir, y salir de fiesta con los amigos, incluso trabajar, pero lo que realmente echo de menos, el verdadero motivo y único por el que decidí operarme es por volver a dar patadas a un balón de fútbol, por volver a correr detrás de mi adversario, y ponerle las cosas lo más difícil que pueda y sepa.
Escribo estas lineas y un escalofrío recorre mi cuerpo, solo de imaginarme a mi, con mis botas blancas enfundadas, y vestido de corto, viendo como empieza el partido moviendo se la pelota a cámara lenta, y esperando ansioso, volver a sentir todo aquello.
Pero bueno ahora son las 3:27 de un viernes cualquiera, en el que sigo sin poder jugar, pero ya llegaran las 3:27 de un viernes en el que haya jugado. Y entonces todo volverá a la normalidad.
saluDOS y luchad por lo que queréis.
3 comentarios:
No te canses y no te agobies, pero piensa en ello con fuerza.
A ver si tu cerebro le manda una señal a la rodilla y esta se recupera más rápido.
Mirna
yo echo de menos a mi bicicleta, sí a Piruleta.
En cuanto llegue quiero arreglarla, hincharle las ruedas e ir por toda valencia, con el gorro, las gafas de sol y los delinquentes sonando en los auriculares.
Tengo muchas ganas.
Ains bicicleta..yo tb echo de menos la mia..
Y Pau..ya verás como la espera vale la pena ;)
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