jueves, 27 de mayo de 2010

Amar a Fondo Perdido

Era un día claro, un día perfecto, como otro cualquiera para llevarle un regalo a la chica de sus sueños, esa chica por la que suspiraba cada noche, y que deseaba no perderla nunca.

Se levanto de la cama, se lavo la cara y los dientes, tomo su leche manchada de café con la que se activaba y conseguía quitarse esa pesadez del sueño, aunque bueno si todos los sueños fueran como el de esa noche, no le importaría no despertar nunca.

Termina su leche manchada, y se pone a buscar las llaves de su coche, baja al garaje arranca el coche, este por el frío de la noche no responde inmediatamente, tiene que forzar la maquina una vez más el coche al final arranca, un estruendo inunda el garaje, el coche se pone en marcha, el cd de ellos suena por todo el garaje a ritmo de rock.

Sale del garaje, se dirige a ver a su amada, pasa los semáforos en verde, alguno en ámbar, no tiene tiempo que perder, no quiere perder ni un segundo de poder ver a su amada, llega a toda prisa a donde esta ella, aparca su coche como puede, no quiere perder ni un minuto, quiere ver la cara que pone ella cuando le de su ramo de flores rojas y moradas, también las hay blancas, es un ramo que ha estado confeccionando el la noche de antes, en sus sueños.

Llama, pero ella no responde, no recibe respuesta alguna. El se siente decepcionado, triste, deja el ramo en la puerta y se marcha, cabizbajo, como si no mereciese la pena ya nada, vuelve a su casa, hace la comida, come delante de la televisión sin hablar, simplemente pensando, termina su comida, y lleva los platos al fregadero.

Se echa en el sofá y mientras mira un programa sin sentido, se sumerge en otro maravilloso sueño, en este sueño, ve como el le regala un peluche que a ella le encanta, como se lo lleva y sin que se de cuenta se lo cuela en una caja, ella sorprendida, se abalanza sobre el y se funde en un abrazo intenso.

Despierta del sueño y sale corriendo a buscar el peluche que había visto en sus sueños, lo encuentra y corre raudo y veloz hacia su coche, ahora ya le dan igual los semáforos, y los pasos de cebra, quiere llegar antes de que la noche caiga, no quiere llegar tarde esta vez.

Entra en su calle corriendo con el peluche en brazos, un peluche que no alcaza a abarcar con sus dos brazos, lo lleva de un brazo, el peluche va dando bandazos en el aire.

Le llama, pero ella nuevamente no responde, entonces el se detiene y ve su ramo de flores rojas, moradas y blancas en el mismo lugar en el que lo dejo.

La pena le invade, ve como no puede dar un paso más, pero se antepone a todo y piensa que no se va a rendir, que ya cometió un error en el pasado y no piensa volver a cometerlo, se vuelve hacia su coche, lo abre y se mete, suena en la radio, “sin ti no soy nada” una lagrima recorre su mejilla, piensa que le gustaría dedicar esa canción a ella, coge su teléfono móvil y la llama, quiere ponerle la canción que esta escuchando, “el teléfono al que llama esta apagado o fuera de cobertura en este momento” suena la voz de una grabación, la rabia le supera y estampa el móvil contra el suelo del asiento del copiloto, para el coche, y rompe a llorar, como nunca antes había llorado.

A la mañana siguiente, lo ve todo más claro, más nítido el sueño que ha tenido hoy no puede fallar, piensa llevarla en la moto favorita de ella al primer restaurante donde se conocieron, piensa sorprenderle con una pulsera echa por el con cuerdas entrelazadas como ellos dos cuando se abraza, la cinta de ella es de color negro, la que a el representa es rojo, también lleva una carta en mente, la cual escribe con la mejor caligrafía que tiene, le pide la moto a su amigo, este con cierto reparo le deja su Harley Davidson.

Arranca la moto, el sonido es ensordecedor, se aleja de la casa de su amigo, va llegando a casa de ella, esta vez sin prisas, con calma, disfrutando he imaginando como será la sorpresa que le ha preparado, va con la pulsera que ella le regalo, con esa camiseta negra que a ella tanto le gusta, piensa para si mismo que hoy nada puede fallar que cuando lo vea ella no podrá resistirse y tendrá que abrir.

Llega a su calle esta vez deja la misma moto justo donde esta ella, llama gritando su nombre, con una fuerza que hasta se hace daño en la garganta, grita y grita, pero la respuesta nunca llega y lamentablemente nunca llegara, pues todas estas cosas que hace hoy en día las tubo que haber echo mucho antes, haber demostrado lo mucho que la quería día a día, y no ahora que hace 1 año que la perdió, que un desafortunado accidente acabo con su vida.

El rompe a llorar entre tristeza y rabia, sabe que nunca le demostró lo mucho que la quería, es más fue un tanto desagradable con ella en algunas ocasiones. Ahora solo le quedan un montón de flores marchitas, un oso gigante mirándole con ojos saltones, y una pulsera y una carta que ella nunca podrá llegar a leer.

1 año más tarde el joven muchacho volvió a donde yace su amada, y cogió de entre las manos del peluche la carta que había escrito.

En ella ponía:

Siento no haberte amado como te merecías, ahora se que es mejor amar cuando te dejan que amar cuando ya esta todo perdido. Porque da lo mismo que ames a fondo perdido pues siempre tendrás beneficios.

Besos amada mía.

4 comentarios:

Bettie dijo...

:) qué romántico

bolet dijo...

por un momento me asustaste!!

Mirna Macondo dijo...

Nunca nos damos cuenta de las cosas verdaderamente importantes hasta que las perdemos.
Que ironía el sentir el "Te echaré de menos..."
Desde Marte
Mirna

Rach dijo...

Qué romántico y triste a la vez...!